Se requiere de un Juego de Estrellas, en el verano, o una invitación muy especial al presidente de la República para juntar en un lugar a peloteros del calibre de Juan Soto, Manny Machado, Vladimir Guerrero Jr., Fernando Tatis Jr., Julio Rodríguez, Ketel Marte, Sandy Alcántara y Cristopher Sánchez.
Es una de las escenas que produce el Clásico Mundial de Béisbol 20 años después de su inicio, un proyecto que arrancó con el deseo de ver el tope entre asiáticos y latinoamericanos (que se mantiene) y que esta semana pone a rodar su edición más numerosa (20 equipos) con un entusiasmo sin precedentes en los Estados Unidos.
Ayer en el loneDepot Park de Miami, el escenario donde millones de dominicanos sueñan con que se escriba otra página dorada de la gruesa biblioteca del béisbol dominicano, esas figuras entrenaron, bajo las riendas de un futuro miembro de Cooperstown como Albert Pujols.

